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Luis
Echeverría
De dientes para fuera, la sonrisa de este
artesano de la demagogia institucional luce cautivadora.
Ya mandíbula adentro, sabemos que el autor original
de más de una masacre estudiantil no suele permitir
que se le asome una sola emoción. Su solo lema de
campaña para la presidencia, gema del erotismo nacional,
habla claro de la actitud ideal del misántropo cuando
llega la hora de abrocharse a su prójimo, de forma
tal que hoy, sus palabras inspiran por igual al público
consumidor de viagra, lubricantes y condones. ¡Arriba
y adelante!
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