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Ataúd.
Práctico cajón diseñado específicamente
para ahorrarle al difunto la vergüenza de que medio
velorio se carcajée de sus piernas flacas y amoratadas.
Bruja.
Mujer que con el tiempo ha perdido sus dotes de hechicera.
Calabaza.
Espantagringos. Fruto natural del Montezuma Revenge.
Calaverita.
Vistoso cráneo de plástico, generalmente relleno
de solvente o pegamento, que se les da a los pequeños
como regalo de día de muertos.
Cementerio.
Bodega de boletos a Disneylandia para niños pobres
Cempazúchitl.
1. Alegre florecilla que faculta al viudo para invertir
una vez más en rosas. 2. Cempalatúyatl.
Cráneo.
Estuche rígido repleto de pendejadas. Prueba de ello
es que da más miedo cuando está vacío.
Dildema.
Storm between two dildos.
Dilema.
Del inglés: to deal. Disyuntiva entre llamar
a uno u otro dealer.
Epitafio.
Prólogo del olvido.
Escoba.
Vehículo en el que solían desplazarse las
brujas, hasta la reciente invención de la mini-van.
Espíritu.
Materia blanda y transparente con la que antiguamente se
rellenaban los cuerpos.
Fantasma.
Niña o niño que, durante la noche de brujas,
se oculta tras una sábana para ejercer la mendicidad
nice. Se les exorciza para siempre mediante el obsequio
de golosinas con laxante.
Necrofagia.
Inmunda perversión consistente en alimentarse con
carne de animal muerto.
Necrofilia.
Tendencia irresistible a echarse una o varias frías.
Eso sí: con moderación.
Profanador.
De tumbas: Empresario 100 % underground. De cadáveres:
Amante fatalmente impuntual.
Sementerio.
Banco de semen con los congeladores descompuestos.
Tumba.
1. Florero pretencioso construido para aligerar las
culpas de quienes lo llenan. 2. Comedor monumental
para gusanos de posición acomodada.
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